Si has visto videos de turistas siendo rociados con pistolas de agua en Barcelona o Mallorca, no es un montaje ni un caso aislado: es parte de una ola de protestas anti-turismo que se ha extendido por más de 40 ciudades españolas y varias ciudades italianas durante 2025 y 2026. Si estás planeando un viaje a España o Italia, esto no significa que debas cancelar tus planes, pero sí vale la pena entender qué está pasando, por qué, y cómo viajar de forma que no termines siendo parte del problema que tanto molesta a los residentes locales.
¿Qué está pasando exactamente?
Durante junio de 2025 se coordinó la primera gran ola de protestas simultáneas contra el turismo masivo en el sur de Europa, con manifestaciones en Bilbao, Cantabria, Canarias, San Sebastián, Ibiza, Barcelona, Valencia, Mallorca, además de Venecia (Italia) y Lisboa (Portugal). En Barcelona, cerca de 2.800 personas marcharon bajo el lema “Basta ya, pongamos límites al turismo”, y en varias ciudades los manifestantes usaron pistolas de agua para “mojar” simbólicamente a turistas sentados en terrazas, un gesto que se volvió viral en redes sociales de todo el mundo. Desde entonces, España se ha consolidado como el epicentro de este movimiento: encuestas recientes la ubican como el país percibido como más “hostil” con los turistas en toda Europa, seguida de Italia y Francia.


¿Por qué los residentes están tan molestos?
Las quejas centrales no son contra los turistas como personas, sino contra un modelo económico específico. Los organizadores de las protestas han sido claros: el objetivo “no es atacar a la gente, sino llamar la atención sobre el costo social y ambiental que el turismo está imponiendo en nuestras ciudades”. Los motivos concretos más repetidos son:
- Encarecimiento de la vivienda: los apartamentos que antes eran vivienda para residentes locales se convirtieron en alquiler turístico de corto plazo, reduciendo la oferta disponible y disparando los precios de renta y compra.
- Saturación de espacios y servicios públicos: transporte público, calles, playas y restaurantes colapsados en temporada alta, afectando la calidad de vida cotidiana de quienes viven ahí todo el año.
- Beneficio económico desigual: gran parte de los ingresos del turismo van a cadenas hoteleras y plataformas internacionales, mientras el costo (ruido, basura, presión sobre infraestructura) lo absorben los vecinos.
- Turismo de “usar y tirar”: especialmente las visitas de un solo día (cruceros, excursiones) que consumen recursos de la ciudad sin dejar el mismo beneficio económico que un viajero que se hospeda varias noches.
¿Qué ciudades específicas están más afectadas?
En España, los focos más activos de protesta son Barcelona, Palma de Mallorca, las Islas Canarias, San Sebastián, Ibiza, Málaga, Valencia y Granada. En Italia, las protestas se concentraron en Venecia, Roma, Florencia, Nápoles y Milán. En ambos países, el común denominador son ciudades con centros históricos pequeños y densos que reciben un volumen de visitantes muy superior a lo que su infraestructura original fue diseñada para soportar.
¿Es peligroso viajar a estas ciudades ahora?
No, y esto es importante aclararlo: estas son protestas sociales y políticas, no actos de violencia dirigidos contra turistas individuales. El “ataque” simbólico con pistolas de agua es exactamente eso, simbólico, y las autoridades locales no han reportado incidentes de violencia real contra visitantes derivados de estas protestas. Lo que sí puedes esperar como turista es: ver manifestaciones o marchas en ciertas fechas, encontrarte pancartas y grafitis con mensajes anti-turismo en zonas muy visitadas, y en algunos casos, cierta frialdad o comentarios directos de residentes locales si perciben comportamientos irrespetuosos (ruido excesivo, desconocimiento de normas locales, trato despectivo hacia trabajadores).
Cómo viajar sin ser “el turista que todos odian”
La buena noticia es que la mayoría de las quejas de los residentes apuntan a patrones de comportamiento específicos, no a la presencia de turistas en sí. Algunos ajustes simples marcan una diferencia real:
- Evita el turismo de un solo día cuando puedas: quedarte al menos una noche en la ciudad (en vez de solo pasar unas horas de excursión) reparte mejor el beneficio económico y suele generar menos fricción con locales.
- Cuida el volumen y el horario: el ruido nocturno en zonas residenciales es una de las quejas más repetidas, especialmente en barrios como el Gòtic de Barcelona o el centro histórico de Palma.
- Evita el alquiler de corto plazo no regulado: cuando sea posible, prioriza hoteles y alojamientos con licencia turística formal, que suelen estar sujetos a las regulaciones locales y no compiten directamente con la vivienda residencial.
- Consume en negocios locales, no solo en cadenas: distribuye el gasto turístico en comercios, restaurantes y talleres que sí benefician directamente a la economía local.
- Infórmate sobre normas locales antes de llegar: desde restricciones de ruido hasta reglas específicas de comportamiento en playas o espacios públicos, muchas ciudades han publicado guías de “buen comportamiento turístico” que vale la pena revisar.
- Viaja en temporada media si puedes: repartir tu visita fuera de los meses de saturación máxima (julio-agosto en el Mediterráneo) reduce directamente la presión sobre la ciudad en su peor momento del año.


¿Desde cuándo existe este movimiento?
El descontento con el turismo masivo en España no es nuevo: Barcelona ya tuvo protestas puntuales contra el turismo desde 2017, con pintadas como “Tourist go home” en algunos barrios. Lo que cambió en 2025 y 2026 fue la escala y la coordinación: por primera vez, activistas de distintas ciudades del sur de Europa organizaron marchas simultáneas el mismo día, multiplicando el impacto mediático y la sensación de que se trata de un fenómeno estructural, no de quejas aisladas de unos pocos vecinos molestos. Esa coordinación es también lo que llevó a que gobiernos regionales y nacionales empezaran a tomar medidas concretas (tasas, regulación de alquileres, límites de aforo) en lugar de tratarlo como un tema exclusivamente local.
No es un fenómeno exclusivo de España e Italia
Movimientos similares han surgido en otros destinos saturados del mundo en los últimos años: Japón ha lidiado con quejas de residentes en Kioto por el comportamiento de turistas en distritos históricos, Hawái ha debatido públicamente sobre limitar el turismo para proteger recursos naturales y calidad de vida local, y Bali ha implementado tasas y reglas de comportamiento más estrictas tras varios incidentes de turistas irrespetando templos y costumbres locales. Lo que hace que el caso español e italiano destaque tanto en 2026 es la combinación de protestas callejeras muy visibles (y virales en redes) con una respuesta regulatoria rápida y coordinada entre varias ciudades al mismo tiempo, algo que no se había visto antes con esta intensidad.
Cómo han reaccionado los propios turistas
Las reacciones en redes sociales tras los videos virales de las protestas con pistolas de agua fueron mixtas. Una parte de los viajeros expresó comprensión hacia las quejas de los residentes, reconociendo que el turismo masivo sin control sí genera problemas reales. Otra parte se mostró ofendida, argumentando que el turismo también sostiene empleos y economías locales, y que “mojar” a visitantes no es la forma correcta de expresar el descontento. Esta polarización, paradójicamente, ayudó a que el tema se discutiera mucho más de lo que se hubiera discutido con protestas silenciosas, generando cobertura de medios internacionales de gran alcance como CBS News, NPR e Infobae, entre muchos otros, lo que a su vez amplificó la presión sobre gobiernos locales para actuar más rápido de lo que probablemente hubieran hecho sin esa exposición mediática global.
La respuesta institucional: más allá de las protestas en la calle
Estas protestas sociales están ocurriendo en paralelo a una respuesta regulatoria más formal desde los gobiernos. Barcelona y otras ciudades subieron significativamente sus tasas turísticas en 2026 (si quieres el desglose completo por ciudad, tenemos una guía dedicada: Impuestos turísticos en Europa 2026). Ámsterdam directamente prohibió la construcción de hoteles nuevos y está restringiendo el acceso de cruceros a la ciudad. El Parlamento Europeo incluso aprobó en marzo de 2026 una resolución que reconoce el sobreturismo como uno de los desafíos económicos y sociales más urgentes de Europa. En otras palabras: lo que ves en la calle (protestas, pancartas) es la cara visible de un cambio de política mucho más amplio que ya está en marcha en toda la región.
Tabla resumen: ciudades, protestas y medidas tomadas
| Ciudad | Nivel de protesta | Medidas tomadas en 2026 |
|---|---|---|
| Barcelona | Alto (marchas recurrentes, pistolas de agua) | Tasa turística subida hasta 15€/noche en hoteles de lujo |
| Palma de Mallorca | Alto | Regulación más estricta de alquileres de corto plazo |
| Canarias | Alto | Debates sobre límites de aforo en playas y senderos populares |
| Venecia | Medio-alto | Contributo di Accesso ampliado a 60 días al año |
| Ámsterdam | Medio (más regulatorio que callejero) | Prohibición de hoteles nuevos, límite de cruceros a 100 al año |
| Roma / Florencia | Medio | Aumento de tasas de alojamiento y controles en zonas históricas |
Como se ve en la tabla, no todas las ciudades están respondiendo de la misma forma: algunas se inclinan más por la protesta social directa (Barcelona, Mallorca), mientras otras optan por una respuesta puramente regulatoria y económica (Ámsterdam). Para el viajero, esto significa que la experiencia de “sentir” esta tensión varía bastante según el destino específico dentro de tu itinerario.
Lo que dicen las autoridades europeas sobre el futuro del turismo masivo
Más allá de las respuestas individuales de cada ciudad, hay una señal importante a nivel de bloque: el 18 de marzo de 2026, el Comité de Transporte y Turismo del Parlamento Europeo aprobó una resolución que reconoce formalmente el sobreturismo como uno de los desafíos económicos y sociales más urgentes del continente. Esto no se traduce todavía en una ley uniforme para toda la Unión Europea, pero sí marca una dirección política clara: es probable que en los próximos años veamos más coordinación entre países para regular flujos turísticos, en lugar de que cada ciudad improvise sus propias medidas de forma aislada como ha ocurrido hasta ahora.
¿Este movimiento va a seguir creciendo?
Todo indica que sí. Las cifras de turismo hacia el sur de Europa siguen en máximos históricos, y no hay señales de que los gobiernos locales vayan a relajar las restricciones que ya empezaron a implementar. Si estás planeando viajes recurrentes a España o Italia en los próximos años, es razonable esperar: más tasas turísticas, más regulación sobre alquileres de corto plazo, y potencialmente, límites de aforo o cupos diarios de visitantes en los destinos más saturados (algo que Venecia ya empezó a explorar con su sistema de reserva y tasa de acceso).
Un dato adicional que ayuda a poner esto en perspectiva: pese a todas las protestas y el ruido mediático, el turismo hacia España e Italia no ha caído, sino que sigue marcando cifras récord año tras año. Esto confirma que el problema no es que la gente haya dejado de querer viajar a estos destinos, sino que la infraestructura y el modelo de gestión turística no lograron escalar al mismo ritmo que la demanda. Es exactamente el tipo de desajuste que explica por qué estas protestas seguramente van a seguir apareciendo en los titulares durante los próximos veranos, incluso si tu viaje individual transcurre sin ningún inconveniente.


El rol de las redes sociales en el problema (y en la solución)
Hay una ironía en todo esto que vale la pena mencionar: las mismas redes sociales que hoy amplifican las protestas anti-turismo fueron, durante años, uno de los motores que llevó a la saturación de estos destinos. Un mismo mirador, una misma calle con fachadas de colores, o un mismo restaurante “instagrameable” pueden pasar de recibir un puñado de visitantes diarios a miles, simplemente porque un video se volvió viral en TikTok o Instagram, sin que la infraestructura local tuviera tiempo de adaptarse a ese salto de demanda. Es exactamente el mismo mecanismo que impulsa la tendencia de “destinos previrales” que buscan la Generación Z y los millennials: intentar llegar a un lugar antes de que la multitud lo descubra, sabiendo que apenas se vuelve viral, la experiencia cambia por completo tanto para el visitante como para quien vive ahí. Si te interesa esta tendencia de buscar destinos antes de que exploten en redes, tenemos una guía dedicada a los lugares que todavía no se han vuelto virales.
Cómo saber si hay protestas planeadas durante tu viaje
Las grandes marchas anti-turismo suelen coincidir con fechas puntuales de alta afluencia turística (mediados de junio, festividades locales de verano) y generalmente se anuncian con semanas de anticipación en medios locales y redes sociales de los colectivos organizadores. Antes de tu viaje, una búsqueda rápida en español del nombre de tu ciudad de destino junto con “manifestación turismo” o “protesta turistas” te va a dar una idea clara de si hay algo planeado para tus fechas específicas. En la práctica, esto no debería cambiar tus planes de viaje, pero sí te permite anticipar posibles cortes de calles o aglomeraciones puntuales en zonas específicas del centro histórico durante esos días.
Prepara tu viaje con esto en mente
- Vuelos: compara opciones con Skyscanner.
- Alojamiento con licencia formal: reserva en Booking.com, filtrando por hoteles establecidos en vez de alquileres informales cuando sea posible.
- Tours con guías locales certificados: reserva con Civitatis, Viator o GetYourGuide, una forma directa de que tu gasto turístico llegue a trabajadores locales.
- Seguro de viaje: cotiza el tuyo con SafetyWing.
- Si tu vuelo se retrasa: revisa compensación con AirHelp.
- Guía de viaje o app de traducción: conocer algunas normas y frases locales ayuda a generar mejores interacciones; revisa opciones en Amazon.
Si necesitas visa Schengen para tu viaje, revisa nuestra guía: Cómo sacar la Visa Schengen, y calcula tu presupuesto completo en cuánto cuesta viajar a Europa en 2026.
Preguntas frecuentes sobre las protestas anti-turismo en España e Italia
1. ¿Es seguro viajar a Barcelona o Mallorca en 2026?
Sí. Las protestas son manifestaciones sociales y políticas, no representan un riesgo de seguridad física para los turistas.
2. ¿Por qué usan pistolas de agua contra los turistas?
Es un gesto simbólico de protesta, no un ataque real. Busca llamar la atención mediática sobre el impacto del turismo masivo, no causar daño físico ni fue pensado como una agresión personal contra ningún visitante en particular.
3. ¿Qué ciudades tienen más protestas activas?
En España: Barcelona, Mallorca, Canarias, San Sebastián, Ibiza, Málaga, Valencia y Granada. En Italia: Venecia, Roma, Florencia, Nápoles y Milán.
4. ¿Debería cancelar mi viaje a España por estas protestas?
No es necesario. Miles de turistas siguen visitando estas ciudades sin incidentes cada semana; solo conviene viajar de forma más consciente del contexto local.
5. ¿Qué comportamientos generan más rechazo de los residentes?
Ruido excesivo en horarios nocturnos, uso de apartamentos de alquiler turístico no regulado, y falta de respeto hacia normas o espacios locales.
6. ¿El turismo de cruceros es parte del problema?
Sí, especialmente las visitas de un solo día que generan saturación sin dejar tanto beneficio económico como los viajeros que se hospedan varias noches.
7. ¿Estas protestas van a afectar los precios de mi viaje?
Indirectamente sí: las ciudades más afectadas están subiendo tasas turísticas y regulando alquileres de corto plazo como respuesta, lo cual puede subir el costo total de tu viaje.
8. ¿Hay alguna zona de España o Italia sin este tipo de tensión turística?
Sí, las ciudades y regiones menos masificadas (destinos secundarios, zonas rurales, ciudades medianas fuera del circuito turístico clásico) generalmente no tienen este nivel de fricción y suelen recibir a los visitantes de forma mucho más abierta.
9. ¿El gobierno español está tomando medidas más allá de las protestas ciudadanas?
Sí, incluyendo subidas de tasas turísticas y mayor regulación sobre plataformas de alquiler de corto plazo en varias comunidades autónomas.
10. ¿Este fenómeno es exclusivo de España e Italia?
No. Ámsterdam, Lisboa y otras ciudades europeas también han tenido manifestaciones o medidas similares, aunque España e Italia concentran actualmente la mayor intensidad del movimiento.
Al final, entender el contexto detrás de estas protestas te da una ventaja como viajero: te permite anticipar qué esperar, ajustar comportamientos que generan fricción innecesaria, y en algunos casos, incluso descubrir destinos alternativos menos saturados que suelen ofrecer una experiencia más genuina y menos costosa que las ciudades más golpeadas por el turismo masivo.
Conclusión
Las protestas anti-turismo en España e Italia no son una señal para evitar estos destinos, sino una invitación a repensar cómo los visitamos. El turismo sigue siendo bienvenido en la inmensa mayoría de estas ciudades; lo que ya no se tolera es el modelo de “usar y tirar” que ignora el impacto sobre quienes viven ahí todo el año. Si viajas con un poco más de conciencia sobre estos temas —dónde te hospedas, cómo te comportas, en qué negocios gastas—, es perfectamente posible disfrutar de Barcelona, Mallorca, Venecia o Roma sin ser parte del problema que tanto molesta a sus residentes.



